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jueves, 7 de abril de 2011

16 años, para unos, muy poco, para mí, demasiado.

¿Suma y sigue? Ojalá todo esto se pudiera parar...ojalá no tubiera que ir mañana a una ridícula misa con gente ridícula, para decir cosas ridículas y escuchar la guay o lo grande que eras. Los envidio...por pasar contigo muchos más momentos que yo, porque ellos recuerdan tu voz, tus bromas, tu forma de hacer las cosas...y yo no. Los envidio por todos esos infinitos recuerdos que tienen de ti, o contigo...y que yo no tengo...
Que sí...que van 16 y subiendo, pero de mi mente y de mi corazón no sales nunca.

No te voy a echar más de menos hoy, por ser "ese día", ese fatídico día...ese jodido 8 de Abril...Y que no me digan que no te echo de menos, o que no te quiero, incluso que no te quise. Que no vengan a decirme que soy tan fría que no tengo sentimientos hacia ti. Porque que no llore delante de ellos, no singnifica que no te quiera...que no te eche de menos...Porque lo que ellos no saben, es que pido deseos a las estrellas todas las noches, y que todas las noches miro las estrellas. Porque lo que ellos no saben es que el 19 de Marzo me acordé más de ti que nadie. Que cuando lloro, intento apartarme del mundo, o irme con cierta personita a desconectar de todo.

No...no te he olvidado, por mucho que ellos piensen, o digan. Y espero que lo sepas...y que no te olvides que aquí, tienes a alguien intentando hacer las cosas lo mejor posible...intentado hacer las cosas pensando en si te agradan o no, intentado hacer que te sientas orgulloso de mí. Y a veces es tan difícil..

No te olvides...que eres inmortal en mi corazón. Que no te olvido, ni hoy...ni ningún día del año. Y que me sigues haciendo falta...

Te quiero, papá.

viernes, 11 de marzo de 2011

*

Y hoy...no sé si reír o llorar.
No sé si recordar el pasado, o pensar en el presente.
No sé si te extraño más yo, o ellos.
No sé si podré seguir adelante sin ti.
No sé si debería hacer esta entrada, o dejar pasar el día de largo.
No sé si debería salir o quedarme en casa.
No sé si me estás viendo.
No sé si me escuchas cuando te hablo, cuando te digo que te necesito.
Miento...sé que sigues aquí, guiándome, apoyándome, sé que me escuchas, que me sigues consolando cuando lloro, sé que de alguna forma sigues a mi lado, sé que eres mi ángel de la guarda, que me acompaña a todos lados, sé que vives en una estrella, desde la que me cuidas.

Te echo de menos, no sabes cuanto...*


viernes, 11 de febrero de 2011

Siempre (*)

Él también lo perdio...



Y también lo vio, en las estrellas...

Marcas...pequeños recuerdos que se quedan dentro de nosotros. Necesidades que nadie podrá llenar jamás, y mucho menos, cuando llegan tarde...
Una imagen que dice más de mí, de lo que imaginaís...

lunes, 7 de febrero de 2011

No lo olvidaré, espero que él tampoco.

¿Te acuerdas cuando una sonrisa mía te hacía sonreír?
¿Te acuerdas cuando me dabas abrazos?
¿Te acuerdas cuando me contabas cuentos?
¿Te acuerdas cuando pensaba que los ladrones sólo existían en las películas?
¿Te acuerdas cuando le pedía a los reyes magos que volviera a mi lado? (Hasta que me di cuenta que no eran tan magos...)
¿Te acuerdas cuando te decía que las estrellas me miraban y tú decías que era él?
¿Te acuerdas cuando caminaba de tu mano?
¿Te acuerdas cuando me contaste la historia del hombre que se comió una pipa de aguacate y le creció un árbol por la boca?
¿Te acuerdas los ánimos en cada competición?
¿Te acuerdas la primera vez que te dije: ¡No me avisaste de que me iba a dar un golpe! Y tú contestaste: Es que a veces tengo que dejarte que veas las cosas tú, y que aprendas con tus golpes?
¿Te acuerdas cuando la noche aquella de reyes me levantaste a las tantas sólo para que viera ese súper regalo?
¿Te acuerdas cuando luchabas?
¿Te acuerdas cada sonrisa que me diste?
¿Te acuerdas cuando la convenciste para traer a Blacky?
¿Te acuerdas de la última palabra que me digiste?
¿Te acuerdas de todo lo que me enseñaste?
Yo sí...recuerdo cada sonrisa que me contagiaste. Cada lágrima que me secaste. Cada lección que me enseñaste. Cada abrazo que me diste. Cada cuento que me contaste. Cada momento que me faltó el aliento y tú me lo diste. Cada historieta. Cada vacaciones. Recuerdo cada momento a tu lado...Y espero que tú, desde tu estrella, también recuerdes cada uno de ellos.
Te quiero, mi estrella, mi ángel.

sábado, 22 de enero de 2011

Mi ángel. Mi estrella. =)

Tengo un ángel de la guarda, bueno...tengo uno y un cuarto de otro. Sí...alguien lo entenderá. Y ese ángel, mío, personal, ese ángel que me guía, vive en una estrella, suya y personal.

Vivió conmigo, o mejor dicho, yo con él. Me enseñó cosas que jamás nadie hizo. Me escuchó. Me enseñó a caminar por la vida. A perdonar. Me aconsejaba. Le importaba TODO lo que le decía. Estaba ahí cuando necesitaba llorar y sabía cómo hacerme sonreír siempre que quería. Me quiso. Me guió mejor que nadie. Me apoyó. Confió en mí. Me acompañaba a todos lados. Pasé momentos inolvidables con él. Me educó. Me quiso. Me ayudó con todo lo que pudo. Estubo en mis mejores momentos. Supo cuándo dejar que me golpeara y cuando frenarme para que no lo hiciera. Me dejaba decidir por mi misma. Me aconsejaba pero sin decidir por mí. Recordábamos juntos a su verdadero amor, y aún recuerdo como esos pequeños ojos se aguaban. Me contaba chistes, que muchos jamás los entendí. Me contaba historias, cuentos. Me contaba sus vivencias. Nos encontramos por casualidad un día con una mujer, que había sido su novia, y me sorprendí cuando la reconoció al instante. Hacíamos muchas cosas juntos. Jamás olvidaré todos esos momentos. Me enseñó a luchar. Es una de esas personitas de las que estoy orgullosísima. Me hizo odiar la palabra "Gracias". 

Me hundí cuando lo vi mal y me alegré con todo mi corazón cuando veía que se recuperaba. No le molestaba que no fuera al hospital a verlo. Y no...no podía ir, porque yo quería que volviera, verlo en casa, sonriendo, verlo bien, como siempre había sido. Pero...un día algo me dijo que tenía que ir, que fuera a verlo, que no podía dejarlo ahí. Y fui. Y jamás olvidaré como latió mi corazón al verlo. Jamás olvidaré ese nudo en la garganta. Esas ganas infinitas de llorar y no poder hacerlo. Jamás olvidaré verlo con los ojos cerrados, sin hablarme, pero escuchándome. Jamás podré olvidarlo, olvidar sus cosas, olvidar todo lo que me enseñó, todo lo que viví a su lado, todo lo que me ayudó. Jamás de los jamases, dejaré que salga de mi corazón. Por mucho que diga, yo también lo echo de menos. Y sí, mucho más que tú.


Porque sé que él, me cuida desde las estrellas.


Por sé que él, es mi ángel de la guarda.
Mi estrella.

miércoles, 12 de enero de 2011

Te quiero, papá.

¿Para qué negarlo? Todos lo echamos de menos por mucho tiempo que haya pasado o que pase. No podemos evitar recordarlo y que se nos agüen los ojos. Para mamá era su compañero y para nosotras nuestro papi y para el nené tenía que haber sido el que lo enseñara a jugar al futbol, a atarse el nudo de la corbata y todas esas cosas que hacen padre e hijo. Y sin embargo, no fue así. ¿Por qué? Porque dicho día, un conjunto de casualidades, hizo que las cosas sucedieran así y que hoy tú no estés a nuestro lado, al menos no físicamente. Tal vez, si la llamada hubiera sido un minuto más tarde, si las dichosas vacaciones no existieran, o si yo no me hubiera dormido, aún estarías aquí. Pero las cosas sucedieron así, en un instante desapareciste de nuestras vidas. Mamá lloraba, recuerdo como lo hacía. Ella no tenía a penas uso de razón, al igual que yo...Pero jamás olvidaré las ganas que tenía de que volvieras, jamás olvidaré el soñarte noche tras noche, jamás olvidaré ese 8 de Abril de 1995. Porque será una fecha clave en nuestras vidas, triste, pero clave, en la que cuatro personitas se quedan vacías, se quedan para apoyarse las unas a las otras, cuatro personitas que se turnan para tirar del carro que dejaste, cuatro personitas que te recordarán por el resto de su vida, por mucho tiempo que pase.

Queridas personitas de mi alrededor, no, no me molesta hablar de mi padre, me encanta hacerlo, recordar los pocos y preciados momentos que pasé a su lado. No me gusta que me miréis con cara de pena, ni que digais esa odiada frase de "Lo siento." porque más lo siento yo. Pero no voy a llorar, ni se me van a rallar los ojos cuando hable del tema, porque siempre que lo recuerde, lo haré con una sonrisa en la boca, porque se lo merece, porque no estará con nosotros físicamente, pero puedo mirar a las estrellas y verlo siempre que quiera.


Porque SIEMPRE será inmortal en nuestro corazón.